La nube no es más que el ordenador de otro. Un ordenador que no controlamos.

La nube no es más que el ordenador de otro. Un ordenador que no controlamos.

Llevamos más de una década escuchando el término: computación en la nube. Un término, en parte esotérico y en parte futurista. Estamos acostumbrados a guardar nuestra información en proveedores como Google, Apple o Microsoft que, en muchas ocasiones nos ofrecen el servicio de manera gratuíta. En cierto modo, ganamos flexibilidad, ya que tendremos siempre la posibilidad de utilizar los servicios independientemente del ordenador donde nos encontremos. Nuestros datos estarán siempre vinculados a nuestro usuario y contraseña. Por otro lado, podemos prescindir de hacer copias de seguridad, ya que confiamos que la empresa que almacena nuestros datos la haga por nosotros.

Aunque, ¡espera un momento! Confiamos en que ellos hacen una copia de seguridad. También confiamos en las medidas de seguridad que ellos aplican y en que guarden los datos cifrados para que nadie más pueda ver nuestros datos. Confiamos en que la empresa es solvente a largo plazo, y el servicio que nos brinda será duradero. Incluso confiamos en que el contrato que hemos firmado (aunque no lo hayamos leído) es razonable. Son muchas confianzas depositadas en un servicio del que depende algo muy importante: nuestros datos.

Pero, ¿qué valor tienen nuestros datos para nosotros?

¿Estamos preparados para que la empresa que nos ofrece el servicio cierre o cambie las condiciones? No es la primera vez que un servicio que almacena datos en la nube deja de existir. Muchos proveedores suelen darnos un tiempo para cambiar nuestros datos de sitio, a nosotros nos supondrá una molestia, pero seguimos conservando nuestros datos. Aunque, a veces no están obligados a ello, o si el servicio es de pago, simplemente nos devolverían la última cuota. Pero, ¿estará protegido el servicio contra desastres naturales?

¿Sabemos dónde están nuestros datos? En ocasiones nuestros datos viajan por varias localizaciones. Y tenemos que tener en cuenta que la seguridad de nuestro sistema será tan débil como el más débil de los eslabones. Y no tenemos forma de saber si alguno de los nodos por los que pasa la información cuenta con alguna puerta trasera, software espía o se rige bajo las normativas de nuestro país. Y esto puede ser especialmente negativo si almacenamos datos de otras personas o existen acuerdos al respecto con otras empresas.

¿Están protegidos nuestros datos? Aunque actualmente todo está conectado a Internet. ¿Nuestros datos o servicios tienen que estar conectados? Es normal que si tenemos que acceder a ellos sí que debemos conectarlo a una red común, como Internet. Pero dependiendo de lo crítica que sea esta información deberíamos optar por aislarlos de Internet o conectar con el servicio a través de una VPN (Red privada virtual).

Con todo esto quiero decir que es una buena idea dedicar unos momentos a establecer una política de seguridad para nuestra información. Definir los métodos de acceso necesarios, y establecer físicamente dónde queremos almacenar esos datos.

En Binarideas estamos especializados en soluciones y servicios tanto para empresas como particulares con multitud de opciones para que nunca pierdas el control de tus datos ni de la infraestructura que los maneja. Con posibilidad de tener tu propia nube virtual o un equipamiento en físico para tu casa u oficina.

Foto principal: Kaushik Panchal

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